Síndrome de Asperger

El síndrome de Asperger (SA) es un trastorno del desarrollo que se caracteriza por:

- intereses limitados o una preocupación inusual con un objeto en particular hasta la exclusión de otras actividades

- rutinas o rituales repetitivos

- peculiaridades en el habla y el lenguaje, como hablar de manera demasiado  formal o monótona, o tomar las figuras retóricas literalmente

- comportamiento social y emocionalmente inadecuado e incapacidad de interactuar exitosamente con los demás

- problemas con comunicación no verbal, inclusive el uso restringido de gestos, expresiones faciales limitadas o inadecuadas, o una mirada peculiar y rígida

- movimientos motores torpes y no coordinados

Los padres generalmente sienten que hay algo inusual respecto a su hijo con SA cuando llegan a su segundo o tercer cumpleaños; algunos niños pueden exhibir síntomas en la infancia.  A diferencia de los niños con  autismo, los niños con  SA mantienen sus habilidades tempranas de lenguaje.  Los retrasos de desarrollo motor, como gatear o caminar tardíamente, y torpeza, a veces son el primer indicador del trastorno.

La incidencia de SA no está bien establecida, pero los expertos en estudios de población estiman que dos de cada 10,000 niños tienen el trastorno.  Los varones tienen tres a cuatro veces más probabilidades que las niñas de tener SA.

Los estudios en niños con SA sugieren que sus problemas con socialización y comunicación continúan en la edad adulta.   Algunos de estos niños desarrollan síntomas psiquiátricos adicionales y trastornos en la adolescencia y la edad adulta.

¿Cuáles son algunos signos o síntomas comunes?

El síntoma más distintivo es el interés obsesivo del niño en un objeto o tema único hasta excluir cualquier otro.  Algunos niños con SA se han convertido en expertos en aspiradoras, marcas y modelos de automóviles, hasta objetos tan peculiares como freidoras.  Los niños con SA quieren saberlo todo sobre su tema de interés y sus conversaciones con los demás serán sobre muy poco más.  Su experiencia, alto nivel de vocabulario, y patrones de lenguaje formales los hacen parecer como pequeños profesores.

Los niños con SA reunirán grandes cantidades de información sobre su tema favorito y hablarán incesantemente sobre esto, pero la conversación puede parecer como una colección de hechos y estadísticas al azar, sin punto o conclusión.

Su habla puede estar marcada por la falta de ritmo, una inflexión peculiar, o un tono monótono.  A menudo los niños con SA carecen de la capacidad de modular el volumen de su voz.  Por ejemplo, se les debe recordar hablar suavemente cada vez que entren a una biblioteca o un cine.

A diferencia del gran retraimiento del resto del mundo que es característico en el autismo, los niños con SA están aislados debido a sus malas habilidades sociales y pocos intereses.  De hecho, tal vez se acerquen a otras personas, pero hacen imposible la  conversación normal debido al comportamiento inadecuado o excéntrico, o tratando de hablar solamente de su interés único.

Los niños con SA generalmente tienen antecedentes de retrasos de desarrollo en las habilidades motoras. A menudo son torpes y tienen mala coordinación con una marcha que puede parecer forzada o dando brincos.

Muchos niños con SA son muy activos en la niñez temprana, y luego desarrollan ansiedad o depresión como adultos jóvenes.  Otras afecciones que a menudo coexisten con SA son TDAH, trastornos con tics (como el síndrome de Tourette), depresión, trastornos de la ansiedad y trastorno obsesivo-compulsivo.
¿Qué causa el SA?

La investigación actual señala a las anormalidades cerebrales como la causa de SA.  Estos defectos más probablemente están causados por la migración anormal de células embriónicas durante el desarrollo fetal que afecta la estructura cerebral y el “cableado” y luego va a afectar los circuitos neuronales que controlan el pensamiento y el comportamiento.

Los científicos han sabido siempre que debía haber un componente genético en SA y en los otros trastornos autistas debido a su tendencia hereditaria.    Se observó evidencia adicional para el vínculo entre las mutaciones genéticas heredadas y SA en la mayor incidencia de familiares que tienen síntomas de comportamiento similar a SA pero de forma más limitada.  Sin embargo, nunca se ha identificado un gen específico para SA.  En cambio, la investigación más reciente indica que es probable que haya un grupo común de genes cuyas variaciones o supresiones hacen que una persona vulnerable desarrolle SA.  Esta combinación de variaciones o supresiones genéticas determinará la gravedad y los síntomas de cada persona con SA.
¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico de SA se complica por la carencia de una evaluación o programa de diagnóstico normalizado.

La mayoría de los médicos confía en la presencia de un grupo esencial de comportamientos para alertarles sobre la posibilidad de un diagnóstico de SA.   Estos son:

  • contacto ocular anormal
  • retraimiento
  • no darse vuelta cuando se los llama por su nombre
  • no usar gestos para señalar o mostrar
  • falta de juego interactivo
  • falta de interés en los demás

Algunos de estos comportamientos pueden ser aparentes en los primeros meses de la vida del niño, o aparecer más tarde.  Antes de los 3 años de edad, deben estar presentes problemas en al menos una de las áreas de comunicación y socialización o comportamiento repetitivo y restringido.

El diagnóstico de SA es un proceso en dos etapas.  La primera etapa comienza con la evaluación del desarrollo durante un examen de “niño sano” con el médico familiar o el pediatra.  La segunda etapa es una evaluación integral de equipo para considerar o descartar el SA.    Este equipo generalmente incluye a un psicólogo, neurólogo, psiquiatra, logopeda, y otros profesionales con experiencia para diagnosticar a niños con SA.
¿Se dispone de tratamientos?

El tratamiento ideal de SA implica terapias que abordan los tres síntomas esenciales del trastorno: malas habilidades de comunicación, rutinas obsesivas o repetitivas, y torpeza motora.  No existe un paquete ideal de tratamiento para todos los niños con SA, pero la mayoría de los profesionales está de acuerdo que lo antes que se intervenga será lo mejor.

Un programa eficaz de tratamiento incluye:

  • entrenamiento en habilidades sociales
  • terapia cognitivo-conductual para los niños más ansiosos o explosivos a manejar mejor sus emociones y disminuir sus intereses obsesivos y rutinas repetitivas
  • medicamentos para enfermedades coexistentes como depresión y ansiedad
  • terapia ocupacional o física para los niños con problemas de integración sensorial o mala coordinación motora
  • tratamiento logopédico para ayudar a los niños que tienen problemas con la pragmática del lenguaje
  • apoyo para padres, para enseñarles las técnicas de comportamiento para usar en el hogar

¿Mejoran los niños con SA? ¿Qué sucede cuando llegan a la edad adulta?

Con un tratamiento eficaz, los niños con SA pueden aprender a lidiar con sus discapacidades, pero aún pueden encontrar que las situaciones sociales y las relaciones  personales exigen gran esfuerzo.  Muchos adultos con SA son capaces de trabajar exitosamente en trabajos establecidos, aunque pueden continuar necesitando aliento y apoyo moral para mantener una vida independiente.